...al abrir el ojo,
soñoliento,
la voz recorta
el oráculo,
el pasado reciente,
registra:
el vuelo de sillas y gatos
en el diluvio,
cuando
la ciudad era
una bola oscura,
y el cielo,
una nervadura de luces
peligrosas.
... al abrir el ojo,
la pestaña tiembla
el labio,
las líneas de tu
mano escriben
la geografía de
los venideros,
la mía,
las pieles
erizadas del huerto
en flor cien años después...
... más tarde
el café
hurta los implacables
minuteros
de toda apología.
...afuera en la escarcha
el sol,
teje nidos y sextantes.
...a medio día,
los panaderos
se ríen por nosotros
jadeantes
los vivos estertores...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada