martes 11 de diciembre de 2007

O

Cabalga el verso,
o en la comisura de un quejido,
o de un beso,
o de un mordisco,
o de un grito,
o del estertor común.
Cabalga el verso,
o en la fricción del encuentro,
o bajo el umbral de una puerta,
o en la antesala de un terremoto.
Cabalga el verso,
o en la rutina de un biógrafo
de Národní třida,
o en el café donde Čapek y Kafka
surcen calcetines.
Cabalga el verso,
o en las páginas de Evora, la olvidada;
o en siete iglesias escritas,
o en una foto sin nombre de Chema Madoz,
o en el pajar de la página 141,
cuando Baltazar y Blimunda
imitan el ritual nuestro,
o como nosotros bajo
una torre láctea llena de niños.
Cabalga el verso,
o como nosotros
desnudos en el catafalco
o mirando la estatua de Žižka el tuerto
que cabalga sobre la ciudad.

miércoles 5 de diciembre de 2007

Diálogo satírico, absurdo y lingüístico para el perfume de una derrota (Extracto de una obra de teatro extraviada)

Capítulo III
Días después de un plesbicito.
Diálogo entre H. Zuela y un che argentino, ambos sentados en un sofá de cuero negro. Trás el sofá una pared empapelada de color rojo y con estrellitas doradas. Sobre el papel el óleo de Octavio Gómez que muestra el encuentro entre Bolivar y San Martín en Guayaquil, a los pies de ambos una iguana verde)


-Eh! Chamo Zuela, ¿Me escuchás?, ¿me ochés?
-Sí ché.
-Chamo querido, parece que algo salió mal.
-...
-¿No te querés correr?
-...
-Eh! Zuela. Que vengás te digo.
-...
-Eh! Zuela. Vení! Vení!
-Mira argentinito, como dijo un día un rey: Tú, ¿por qué no te cayas?
-Eh! ¿querés que me cache? Pues cho me cacho.
-...
-Pero te vienes ¿eh?
-...
-Ven, eh, Zuela! ¿Venezuela?
-...
-Venezuela, uy sí eres casi el país.
-Por ahora, no pudimos.
-Vamos Zuela. ¿Y cómo abrís vos ahora esa puerta?
-Ya verás.
-Alguien perdió el manojo de chávez.
-¿Chávez? General Chávez para tí; Comandante en Jefe Chávez para tí.
-Uy, que humor, chamo. Chávez, chávez, esas con que se abren las puertas.
-¿Cómo dices, porteño infelíz? ¿Llaves? Aprende a hablar español.
- No te enojes chamito, nosotros pronunciamos así. Cha sabés.
-...
-Y reconocé que con ese numerito... ¿mirá el númerito que elegió, soldadote?
- ¿De qué diablos hablas?
-Del 69, es demasiado erótico. ¿No creés?
-Eres un chavito. 69 son los cambios y punto.
-Te estás mexicanizando, achá a los niños les chamamos pibes.
-...
-Pero tranquilo chamo, todavía él es el Boss.
-Sí. Es el Boss, pero sus amigos le decimos Hugo.
-Bueno, entonces, Hugo Boss.
-Mierda!
- Oche. Esto me huele mal.