sábado 26 de marzo de 2011

Grodek de George Trakl



Grodek 

 Por la tarde resuenan en los bosques otońales
las mortíferas armas, y en las llanuras áureas
 y en los lagos azules rueda el sol más oscuro.
La noche abraza a los guerreros moribundos, 
irrumpe el lamento salvaje de sus bocas quebradas. 
Pero silenciosas en la pradera, 
rojas nubes que un dios airado habita 
convocan la sangre derramada, la frialdad lunar; 
y todos los caminos desembocan en negra podredumbre.
Bajo el dorado ramaje de la noche y las estrellas 
vaga la sombra de la hermana por el bosque silencioso 
saludando las almas de los héroes, 
las cabezas sangrantes. 
Y en el cańaveral suenan las oscuras flautas del otońo. 
Oh, qué soberbio duelo, con altares de bronce; 
un terrible dolor nutre hoy la ardiente llama del espíritu, 
por los nietos que no han nacido aún.
Versión de Helmut Pfeiffer