Lo sabía, perro. Hace tiempo que observo como me olfateas; siempre que me volteo a mirar, te veo desaparecer tras el final de esa larga muralla. Esa distancia me inquietaba, ya que no te conocía, pero ahora estás detestablemente cerca, pues me mordiste la pierna. Huí, pero ya no puedo respirar… Detrás de nosotros alguien más corría: Aquel que sedujo a todas mis chicas, aquel que me calumnió con mis amigos y que se burló de todos mis poemas. En compañía del psicólogo, ambos gesticularon hacía mí con sus paraguas y maletines. Las fachadas de los edificios se inclinaban hasta crecer por encima mío. Era como si estuviera nuevamente en casa, en mi urbe natal. Con pasos cortos y apurados me alcanzaron, pasaron por mi lado y desaparecieron tras una fábrica al final de la calle, adonde ya no llegaré, porque te tengo ahora a ti en mi pierna, perro.
Ejercicios literarios. Neogéneros y Antigéneros. Entreparéntesis, Exabruptos, Diatribas y Virulencias; Folletines, Relatos, Crónicas y algunos bilbaísmos
lunes 3 de octubre de 2011
Prometeo de Petr Pazdera Payne
Lo sabía, perro. Hace tiempo que observo como me olfateas; siempre que me volteo a mirar, te veo desaparecer tras el final de esa larga muralla. Esa distancia me inquietaba, ya que no te conocía, pero ahora estás detestablemente cerca, pues me mordiste la pierna. Huí, pero ya no puedo respirar… Detrás de nosotros alguien más corría: Aquel que sedujo a todas mis chicas, aquel que me calumnió con mis amigos y que se burló de todos mis poemas. En compañía del psicólogo, ambos gesticularon hacía mí con sus paraguas y maletines. Las fachadas de los edificios se inclinaban hasta crecer por encima mío. Era como si estuviera nuevamente en casa, en mi urbe natal. Con pasos cortos y apurados me alcanzaron, pasaron por mi lado y desaparecieron tras una fábrica al final de la calle, adonde ya no llegaré, porque te tengo ahora a ti en mi pierna, perro.
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